Entrenamiento neuromotor

Unas buenas habilidades de lectura y escritura dependen del desarrollo y de la correcta integración de estos tres sistemas sensoriales: visión, audición y desarrollo motor.

El entrenamiento neuromotor implica uno de los aspectos más importantes en los procesos de desarrollo y aprendizaje de un niño en la motricidad.

Lo más importante es que su control corporal sea coordinado y equilibrado.

Es necesario para que el niño lleve acabo actividades tan básicas como reptar, gatear, andar, saltar, nadar o simplemente escribir y leer.

Un buen desarrollo motor es imprescindible para que el niño tenga un rendimiento correcto en todas las parcelas: físicas e intelectuales.

Los Reflejos Primitivos son un conjunto de movimientos automáticos e involuntarios realizados por los bebes cuya finalidad es permitir su supervivencia intrauterina.

Esto les ayuda en el proceso de desarrollo neuromotor posterior, durante los primeros años de vida.

A medida que el cerebro del bebé va madurando, los reflejos primitivos deben de inhibirse y dar paso a que trabaje el siguiente, llegando a desarrollar los reflejos posturales y habilidades motoras más controladas.

Cuando los reflejos primitivos no se inhiben en la etapa adecuada (entre los 6-12 meses de vida), nos vamos a encontrar una inmadurez en el neuro-desarrollo del niño.

La coordinación viso-motora gruesa y fina, percepción sensorial, cognición, aprendizaje y vías de expresión, influyen de manera negativa en la capacidad del niño y llegan a afectarle también en la edad adulta.

A través de un examen específico podemos programar una terapia de integración de los reflejos primitivos con una serie de ejercicios.

Al tratarlos e influir en el control postural y en el equilibrio, toda esta sintomatología comienza a reducirse facilitando el rendimiento y la atención en la escuela y en casa.

Es una terapia individualizada que ofrece al cerebro una segunda oportunidad para madurar y organizarse.

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Entrenamiento neuromotor en niños